Muchos arquitectos dejan de lado la teoría cuando se dedican a construir lo que pienso que es un error;  no se dan cuenta  que están dejando de lado la arquitectura también en este proceso. Muchas construcciones en sus diferentes escalas fallan en su concepción incluso antes de ser terminadas por este motivo.

Al leer entrevistas de arquitectos y los motivos que existen detrás de cada elemento de una obra siempre hablan desde una perspectiva  tendenciosa y egolatra que trata de explicar lo que en realidad tiene un solo motivo: la autoreferencia.

La arquitectura no se debe explicar, la arquitectura es un hecho construido que parte del habitar y sus soluciones y materiales se adaptan a través de los tiempos, el entorno natural y las necesidades. Para lograr esta arquitectura es necesario partir de conceptos claros que respondan a la necesidad de la cual nace la construcción, estos conceptos no pueden ser autoreferentes, deben ser “universales”.

Un concepto universal es aquel que es tan cierto que llega a ser obvio: En un clima lluvioso para protegerse de la misma se necesita una cubierta, esta cubierta debe ser de un material con cierta impermeabilidad y a su vez debería tener cierta inclinación para que el agua no se acumule. En este ejemplo que para cualquiera puede ser obvio requirió seguramente en un principio una prueba y error para que funcionase pero inmediatamente hemos definido el problema, entendido lo necesario y hemos generado una respuesta, esto es arquitectura en esencia. A la vez, esta universalidad no debe ser malinterpretada, si bien los conceptos son universales, las soluciones no lo son.

Por esto es que la teoría en arquitectura no trata de explicarla ni mucho menos justificarla sino de hacerla posible, sin teoría no puede haber arquitectura porque es una parte inseparable de la misma, del proceso que la genera.

Source: Felipe Lazo Mella

Advertisements